domingo, 19 de junio de 2016

Hebdomario




Mandrágora CLOCK


VIRALIZADO


El televisor estaba encendido y mudo en el cuarto dejaba ver imágenes varias, que Agustín Solano no ponía atención ya que su mirada estaba enfocada al frente .
Movía su mano izquierda pulsando el teclado a una velocidad increíble, era zurdo ((había aprendido a hacerlo desde que tuvo su primera computadora ) con la derecha movía el mouse con lentitud le producía un extraño placer al sentir la suavidad del plástico pero a la vez reconfortante .Tomo un vaso que estaba debajo de la mesa y lo gasto de un sorbo .El calor era insoportable pero por suerte su departamento era fresco, con buena ventilación .Tubo ganas de orinar ,salio raudo hacia el baño para no perder el ritmo, al lavarse las manos, se miro en el espejo sonriente pensaba que bien iba su proyecto para la empresa, era de los llamados F.T.(Futuros triunfadores)que iban paso a paso, pero con firmeza .Se sentó otra vez frente a la computadora, en la pantalla apareció un cartel que tenia algo escrito unas siglas desconocidas .Trato de copiarlo para buscar ayuda en herramientas o Google, pero la del mouse se lo impedía, mando un mensaje a su amigo Salvador experto en tecnología que hacia honor a su nombre, pues siempre resolvía todo, sin respuesta, intento llamarlo, pero solo aparecía el contestador, inquieto apago su computadora trataría de conectarse luego .Una presión espantosa ataco su ojos
-El cansancio -pensó.
Era temprano saldría a caminar, fue a lavarse el rostro, pero sus ojos despedían una resplandor muy potente, su rostro estaba comenzando a endurecerse, desesperado lo trato de dar masajes pero le fue imposible, ahora era todo su cuerpo el que se convirtió en una estatua de piedra (como si se hubiera encontrado con Medusa, veía todo como a través de un tul sucio, fue tanteando los muebles para no tropezarse, pero cayo al piso .Su cuerpo tenia convulsiones, un liquido agrio salia por su boca, entonces comprendió que comenzaba las campanas del sonido final el que detenía a su corazón .
El no sabia pero desde la pantalla del televisor se veía miles de imágenes horrendas y un cartel que decíaEXTRAÑAS MUERTES SE VEN POR LA CIUDAD”si el hubiera podido escuchar ,la noticia completa,hubiera conocido la verdad.
Una nueva clase de Troyano, muto en una nueva forma de materia mortal compatible con la raza humana y esta provocando ,una epidemia “

viernes, 17 de junio de 2016

Paulo Manterola




La verdad no hace un sonido


Son las dos o tres de la mañana. Ella duerme. Él se levanta de la cama, cruza un pasillo hasta la sala de estar y sale el balcón en silencio. Prende un cigarrillo, juega un poco con él, hace figuras de humo. Justo frente a él, al otro lado de la calle, hay otro balcón que muestra un departamento con las luces prendidas todavía, el único. En el interior vive una señora que se la pasa sentada en su sillón, a veces mira televisión todo el día, otras veces pinta cuadros. Todas las noches, cada vez que sale a fumar, la señora está ahí. Ella tiene la casa repleta de cuadros suyos, como una galería tristemente exclusiva, ignorada, piensa él, una galería de ella para ella. Él se queda observando un rato, a la señora y a los cuadros. Ella no lo sabe. Después, sus ojos se desvían hacia una sombra que se proyecta en el paredón de al lado, también frente a él; la sombra se mueve. Podría ser él mismo, no lo sabe; podría ser algo detrás de él. Mueve la cabeza para ver si la sombra imita sus movimientos. Podría ser, no es posible estar seguro. Se da vuelta. Nada. Pita el cigarrillo con los ojos en el suelo, nervioso, ansioso. Vuelve a poner los ojos en la pared y en esa sombra. Esta sigue ahí, moviéndose. Lo inquieta. No sabe de dónde viene, o a dónde va. No es un hombre supersticioso, pero esto le inspira un profundo terror. Tampoco sabe mucho de qué se trata esa sensación. Se le ocurre que, quizás, por eso le tememos tanto a la muerte. No sabemos de dónde viene, ni a dónde va. Intenta sacarse esa idea de la cabeza, intenta ahuyentar a esa sombra. Él necesita saber, no puede no saber. Da una pitada profunda a su cigarrillo después de reflexionar todo aquello. Ahora quisiera gritar o llorar, lo que le salga primero. Piensa en la chica que duerme en la habitación contigua; prefiere volver a la señora. No alcanza a ver lo que pinta, no. Ella pinta a un hombre, en un balcón, fumando; algo detrás de él, que no tiene rostro ni forma alguna, lo espera. Él termina el cigarrillo, lo arroja al vacío y se ríe. No puede no saber. Se da vuelta para volver al interior del departamento, pero no. Algo lo detiene, lo paraliza. Su cuerpo cae los cuatro pisos sin hacer un sonido.





La biblioteca de los libros vivos por El Doctor CLOCK



  Has entrado a la biblioteca del Ciclope donde guarda cada libro de monstruos, vampiros, locuras, asesinos, y demás seres que hallas conocidos en los genios de la literatura del terror, misterio y suspensos, ¿pensate que has leído todo? jajaja acompáñenme… 


You've come to the library of Cyclops,
where you keep every book of monsters, vampires, follies, murderers, and other beings find yourself known in the literary geniuses of terror, mystery and suspense,? pensate that you have read it? join me ... lol





Detrás de esta puerta secreta, se encuentra unas escaleras, y debajo esta la biblioteca de los libros vivos, nadie se atrevió a bajar es un lugar lleno de temor solo yo puedo bajar, ahí hay libros que se han olvidados por el transcurso de los años, solo se los menciona por simple comentarios, pero nunca mas sean vuelto a leer, eso genero que sus personajes cobren vida y conversan entre si allá abajo.

Escuchas eso son gruñidos hoy serán los primeros en acompañarme, tomen una antorcha, bajemos, esta oscuro y húmedo jajaja miren ahí esta saliendo un libro que esta a punto de leerles… 


Behind the secret door is a staircase, and below this the library of living books, no one dared to go down is a fearful place I can only go down, there are books that have been forgotten over the course of the years , mentions only the simple quote, but never more have been reading, that genre that his characters come to life and talk to each other down there.

Hear that are grunts today will be the first to join me, take a torch, go down this dark and damp this out there lol look at a book that is about to read 

 

 

EL ARO

Koji Suzuki (fRAGMENTO)


Notó que le faltaba el aire, no exactamente como si se ahogara, pero sí como si
tuviera un peso sobre el pecho. Tomoko llevaba algún tiempo quejándose para sus
adentros de lo injusta que era la vida, pero ahora, al adentrarse en el silencio, parecía que
fuera otra persona. Al bajar las escaleras el corazón le empezó a latir con fuerza y sin
motivo. Las luces de un coche que pasaba arañaron la pared al pie de las escaleras y se
escabulleron. Cuando el motor del coche se alejó hasta dejar de oírse, la oscuridad de la
casa pareció hacerse más intensa. Tomoko bajó las escaleras intentando hacer mucho
ruido y encendió la luz del vestíbulo de la planta baja.
Se quedó sentada en el retrete, enfrascada en sus pensamientos, bastante rato
después de terminar de orinar. El violento palpitar de su corazón aún no había parado.
Nunca le había pasado nada parecido. ¿Qué le estaba sucediendo? Respiró hondo varias
veces para calmarse, se puso de pie y se subió los shorts y las bragas al mismo tiempo.
«Mamá y papá, por favor llegad a casa pronto —se dijo a sí misma, hablando de
repente como una niña pequeña—. Aj, qué asco. ¿Con quién estoy hablando?»
No era como si se dirigiera a sus padres y les pidiera que volvieran a casa. Se lo
estaba pidiendo a otra persona…
«Eh, deja de asustarme. Por favor…»
Antes de darse cuenta, incluso lo estaba pidiendo con educación.
Se lavó las manos en la pila de la cocina. Sin secárselas, cogió unos cubitos de hielo
del congelador, los puso en un vaso y lo llenó de Coca-Cola. Vació el vaso de un trago y



Vació el vaso de un trago y
lo dejó en la encimera. Los cubitos giraron en el vaso un instante y luego se detuvieron.
Tomoko tuvo un escalofrío. Sintió frío. Su garganta seguía seca. Cogió la botella grande
de Coca-Cola de la nevera y volvió a llenar el vaso. Le temblaban las manos. Tenía la
sensación de que había algo detrás de ella. Algo, desde luego no una persona. Un hedor
amargo a carne podrida se percibía en el aire alrededor de ella, rodeándola. No podía ser
nada corpóreo.
¡Basta! ¡Por favor! —suplicó, ya en voz alta.
El tubo fluorescente de quince vatios parpadeaba sobre la pila de la cocina como
una respiración entrecortada. Era nuevo, por fuerza, pero en ese momento su luz parecía
poco fiable. De pronto Tomoko deseó haber pulsado el interruptor que encendía todas las
luces de la cocina. Pero no podía ir hasta aquel interruptor. Ni siquiera podía darse la
vuelta. Sabía lo que tenía detrás: una habitación tradicional japonesa de ocho tatamis, con
el altar budista dedicado a la memoria de su abuelo en una hornacina. Por el pequeño
hueco que dejaban las cortinas debería poder ver la hierba de las parcelas vacías y una
estrecha franja de luz procedente de los apartamentos. No debería haber nada más.
Cuando terminó el segundo vaso de Coca-Cola, Tomoko ya no se podía mover en
absoluto. La sensación era demasiado intensa, la presencia no podía estar solamente en
su imaginación. Estaba segura de que algo se le estaba acercando en ese mismo instante
para tocarle el cuello.
«¿Y si fuera…?» No quería pensar en el resto. Si lo hiciera, si siguiera por aquel
camino, se acordaría de aquello, y no creía poder soportar el terror. Había ocurrido una
semana antes, hacía tanto que ya lo había olvidado. Era todo culpa de Shuichi; no
debería haber dicho aquello… Después, ninguno de los dos pudo parar. Pero luego
volvieron a la ciudad y aquellas escenas, aquellas imágenes tan nítidas, dejaron de
parecer creíbles. Todo el asunto había sido una especie de broma. Tomoko intentó
pensar en algo más alegre. Cualquier cosa menos aquello. Pero ¿y si fuera…? Si aquello
hubiera sido real… Al fin y al cabo, el teléfono había sonado, ¿verdad?
«Oh, mamá y papá, ¿qué estáis haciendo?»
¡Venid a casa! —gritó Tomoko.
Pero ni siquiera después de que hablara la sombra inquietante mostró ningún
síntoma de
desaparecer. Seguía detrás de ella, quieta, observando y esperando.
Esperando a que llegara el momento.
A los diecisiete años Tomoko no sabía lo que era el auténtico terror. Pero sí sabía
que hay miedos que crecen solos en la imaginación. «Eso debe de ser. Sí, de eso se
trata. Cuando me dé la vuelta no habrá nada detrás de mí. Nada en absoluto».
A Tomoko le dominó el deseo de darse la vuelta. Quería confirmar que allí no había
nada y salir de aquella situación. Pero ¿realmente no estaba pasando nada más? Un frío
maligno pareció salirle de los hombros, extenderse a su espalda y deslizarse hacia abajo
por su columna, cada vez más abajo. Tenía la camiseta empapada de sudor frío. Sus
reacciones físicas eran demasiado fuertes para que fuera solamente su imaginación.
«¿No dijo alguien que el cuerpo es más sincero que la mente?»
Sin embargo, otra voz habló también: «Date la vuelta, ahí no puede haber nada. Si
no te terminas la Coca-Cola y te pones a estudiar otra vez, a ver cómo haces el examen
mañana».
Un cubito crujió dentro del vaso. Como espoleada por el ruido, sin pararse a pensar,
Tomoko se giró.”

Joel Simon Dube


Walter Cei


El poema de la muerte

Tomino’s Hell es un poema japonés, la leyenda dice que quien lo recita en voz alta muere. Fue escrito por Yomota Inuhiko, publicado en 1919 en un libro de poemas titulado: “The heart’s is like a Rolling Stone“, oculta un terrorífico secreto.Tomino's Hell is a Japanese poem, legend has it that whoever recites aloud dies. It was written by Yomota Inuhiko, published in 1919 in a book of poems titled "The heart's is like a Rolling Stone",
  
El Poema de la Muerte


Su hermana mayor vomitó sangre, su hermana menor vomitó fuego
Y el lindo Tomino vomitó cuentas de vidrio.
Tomino cayó al infierno solo.
El infierta está envuelto en oscuridad, e incluso las flores no crecen.
¿Es la persona con el látigo la hermana mayor de Tomino?
Me pregundo de quién será ese látigo.
Golpea, golpea, sin golpear.
Un solo camino del infierno familiar.
Lo guiarias al oscuro infierno?
Hacía la oveja de oro? hacia el ruiseñor?
Me pregunto cuánto habrá puesto en el bolsillo de cuero
Para la preparación del viaje por el infierno familiar.
La primavera llega incluso en el bosque y vapor.
Incluso en el vapor del oscuro infierno.
El ruiseñor en la jaula, la oveja en el carro.
Lagrimas en los ojos del lindo Tomino.
Llora, ruiseñor, por el bosque lluvioso.
Sus gritos de que ha perdido a su pequeña hermana.
El llanto reberveró por todo el infierno.
Los pimpollos de peonias
Haciendo círculos en torno a las siete montañas y a las siete corrientes del infierno
El viaje solitario del lindo Tomino.
Si están en el infierno, traemelos.
La aguja de las tumbas
No voy a perforarlos con la aguja roja.
En el hito del pequeño Tomino

Her older sister vomited blood, her younger sister vomited fire
And the cute Tomino vomited glass beads.
Tomino fell to hell alone.
The infierta is shrouded in darkness, and even the flowers do not grow.
Is the person with the whip Tomino's older sister?
I pregundo who will be the whip.
Hits, hits without hitting.
One way the family hell.
You would guide the dark hell?
It was the golden sheep? to the nightingale?
I wonder how much will be put in the pocket of leather
To prepare the trip for the family hell.
Spring comes even in the woods and steam.
Even in the dark vapor hell.
The nightingale in the cage, the sheep in the car.
Tearfully cute Tomino.
Weep, nightingale, through the rainforest.
Their cries that he has lost his little sister.
Reberveró crying all hell.
The blooms of peonies
Making circles around the seven mountains and the seven streams of hell
The lonely journey of cute Tomino.
If they are in hell, bring them to me.
The needle of the tombs
I will not perforate with red needle.
In the milestone of small Tomino




Investigación Mandrágora CLOCK